martes, 13 de enero de 2015

No hay mal que por bien no venga




Esta nota la envía uno de mis alumnos del último curso, la comparto con gusto en el blog pensando que puede ser provechosa para los lectores.
Empezamos contentos el nuevo año de trabajo después de unas sabrosas vacaciones, regresar a la oficina es grato cuando se disfruta lo que se hace y cuando se sabe que nos encontraremos con buenos compañeros a los que se aprecia.
Desde antes de salir habíamos dejado previsto todos los recursos que necesitaríamos para el inicio del curso, sabíamos que no habría tiempo para muchas cosas porque nuestros clientes estarían ansiosos de recibir sus materiales de estudio, pero no podíamos imaginar que nos enfrentaríamos a algunos imprevistos que pondrían en riesgo nuestra capacidad de cumplir oportunamente con nuestras entregas como hasta hoy lo habíamos hecho y que nuestro prestigio quedaría en entredicho.
El cheque recibido de parte de uno de nuestros mejores clientes fue rebotado en el banco por un problema de reconocimiento de firma que se aclaró en un par de semanas, pero mientras tanto para nosotros fue un dolor de cabeza, ya que en cadena se presentaron una serie de percances al contar con ese recurso para cubrir los compromisos con nuestros proveedores.
El tiempo avanzaba y en lo que se hacían los trámites para validar el cheque rechazado yo no encontraba la manera de resolver la situación hasta que preocupado le llame a un amigo para pedirle apoyo, con muy buen ánimo me dijo que a él le había pasado algo similar el año pasado y que entonces descubrió una excelente manera para salir rápidamente de una situación de falta de liquidez. Se trata de los microcréditos que ofrecen algunas entidades financieras.
(Más información sobre lo que son los microcréditos la puede encontrar el lector en esta web)
Agradecí con sinceridad la información y de momento pensé que solo era una salida fácil para no hacerme un préstamo personal, pero luego de pensarlo mejor me di cuenta que era una estupenda idea, nunca más tendría que pasar la pena de solicitar la ayuda de familiares o amigos para resolver situaciones como esta.
Acudí al banco con el que frecuentemente hacemos nuestras operaciones y solicite un microcrédito que se me otorgo sin mayores problemas y con el cual  rápidamente logré fondear la cuenta correspondiente para sacar los pendientes de pago.
Esta experiencia me lleva a pensar que muchas veces nos molestamos al creer que las personas que nos rodean no nos apoyan porque no hacen las cosas como nosotros creemos que sería lo mejor o más conveniente, sin embargo como bien dicen… “No hay mal que por bien no venga”… y en esta ocasión aprendí algo de gran valor y que de ahora en adelante me permitirá ser más independiente.

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